miércoles, abril 04, 2007

El abuelo

La muerte del viejo en el zaguan de la cazona provocó que aquel día, nadie se animara a salir o entrar del edificio de la calle La Pampa. Nadie se animaba a tocarlo siquiera cuando estaba vivo; nadie se animaba a mirarlo a los ojos.
Su voz solía escucharse tan poco cuando se lo veian en el barrio, que muchos creian que los nuevos vecinos pensaban que tal vez seria mudo.
Curiosamente, los dias siguientes a los que el anciano decía alguna palabra, eran decididamente hermosos. El sol pegaba mas fuerte que de costumbre y en su trinar las aves parecian mas dulces que nunca. Ahora, el verlo tirado en un pequeño charco le quitaba toda la dureza de la extraña dignidad que su imagen destilaba, ademas del gran miedo que causaba a los ninños.
A mi en cambio me daba cierta pena. Por otro lado, la tormenta que se avecinaba, parecía amenazadora y en cierto modo consecuente con los acontecimientos.
El perro al que siempre alimenteba el anciano se habia senteado a su lado y se habia quedado sentado en postura de espera.
La policia, no se hizo presente en seguida; es mas, no se hizo presente hasta donde tengo noticia.
La noche se hizo concreta y la incertidumbre de la manzana se convirtio en tristeza. La lluvia comenzaba a castigar los tejados de aquel desvencijado barrio.
A la mañana siguiente el cuerpo del anciano ya no estaba,la lluvia tampoco. El perro... el perro seguia alli pero se habia acostado.
Supe la tarde de aquel dia que el viejo no habia muerto del todo

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