miércoles, noviembre 28, 2007

Autoridad. Y eso que vendria siendo?


Hay una parte en la novela "Cien años de soledad" en la que uno sabe que los problemas están al caer Esta escena se da en el momento en que llega el denominado corregidor. Pienso que no puede suceder algo tan ideal como lo seria la falta de conflictos entre las personas que pueblan este planeta, pero cuando alguien es proclamado autoridad, ayy! Si la autoridad se autodenomina de esta forma, ya vamos mal, pero si la autoridad – léase jueces, fiscales, policías, sistemas de alcahuetes, etcétera- es nombrada por un grupo de notables, no creo que sea mucho mejor. La autoridad mas allá de estar al servicio de nuestro bienestar, tarde o temprano querrá un poco mas de lo que le es permitido. El garrote esta hecho para castigar y si no se lo necesita tarde o temprano se pedirá por su discontinuación, es decir, "Cerremos la comisaría, para que sirve?", alguno piensa que la misma autoridad permitirá esto? Cuando el corregidor llega a Macondo, no se lo necesitaba. Es el poder central del Estado al que pertenece la ficticia ciudad imaginada por García Márquez, quien la manda. Cual es el primer mandato de esta persona? : Pintar las casas de un determinado color. Todas las casas. Ya se que es una nimiedad, pero obviamente es un símbolo no de autoridad sino de autoritarismo inútil. Inútil como todo autoritarismo, o como toda autoridad cuando esta no es necesaria. Es obvio también que si todos gozáramos de un buena educación, -no hablo de educación producto de la institución escuela- no se necesitaría sobremanera de las autoridades, de la manera que parece, necesitamos hoy. A que negarlo, el policía de la esquina la verdad, es que no me transmite ninguna seguridad. Cual es la razón? Simple, es distinto a mí. Es alguien designado por el Estado para vigilar. Pero no es eso lo que no me transmite confianza. Lo que me jode es el fucking arma que porta. Pero ojo, como también me jode el arma del ladrón que le roba a un gil como yo. La diferencia es que el chorro generalmente no esta tan amparado por la ley para hacer lo que quiera, como sí lo está nuestro policía amigo. Y como desde hace mucho tiempo, casi cualquiera es un potencial delincuente, uno que es morocho anda siempre pensando "uh seguro que este me va a pedir documentos y va a preguntarme que ando haciendo por acá y donde vivo y …" Es por ello que, teniendo en cuenta esto ultimo que relato, últimamente cada vez que paso delante de un oficial de la ley, mi cara cambia un poco y pasa a tener una mezcla entre indiferencia y asco, que cualquiera aun sin conocerme puede notar. Creo que cualquier pequeño o gran acto de rebelión contra el poder merece ser aplaudido si es que conlleva también algún ejercicio intelectual que lo apoye. Ejemplo de esto puede ser simplemente gritar cuando a uno se lo lleven puesto por delante. Ahora, cuando en democracia no nos dejan gritar… bueno algo malo pasa.

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